Hemeroteca

Recopilación de artículos gastronómicos, propios y de prensa.

Un premio al 
compromiso gastronómico

Mikel Corcuera
24.09.2016
Un premio al 
compromiso gastronómico: La premiada, María Fernanda di Giacobbe, y los homenajeados. Foto: Cedida por Josema Azpeitia (Ondojan.com)

Artículo de Mikel Corcuera (Premio Nacional de Gastronomía 1999) publicado en la sección "Gastroleku" de Noticias de Gipuzkoa el día 23.09.2016

                                                           Publicado por Juan Manuel Garmendia

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EL BASQUE CULINARY WORLD PRIZE, QUE ESTE AÑO HA RECAÍDO EN MARÍA FERNANDA DI GIACOBBE, PREMIA A QUIENES CON SU LABOR HACEN DE LA GASTRONOMÍA UNA FUERZA TRANSFORMADORA

Como todas las profesiones existentes en este mundo, la de cocinero es una labor que puede enfocarse de diferentes maneras. Un cocinero puede limitarse a trabajar como peón en una empresa de quinta gama, ayudante en un restaurante de barrio, jefe de cocina en un gran hotel. Puede, incluso, atreverse a abrir su propio restaurante y si las cosas le van bien, tal vez termine recibiendo tres estrellas Michelin. ¡ Ah! y por supuesto, al igual que un bombero, un cura, un científico o un profesor, un cocinero puede optar por no limitarse a cocinar y cobrar y dedicar una parte de sus fuerzas a intentar cambiar el mundo (para mejor, entiéndase). Porque los cocineros, al igual que tantos y tantos profesionales, están en contacto con el mundo y con sus gentes. Viajan, conocen la realidad, y son conscientes de que su labor, y su popularidad en algunos casos, puede servir no solo para mejorar su situación económica, sino para mejorar las condiciones de vida de sus semejantes.

El recién instaurado Basque Culinary World Prize, ideado e impulsado por el Basque Culinary Center, busca premiar la labor de este tipo de profesionales de la cocina, aquellos que no se limitan a mirarse al ombligo, sino que se manchan las manos, como buenos guisanderos, pero con el fin de hacer llegar a más gente los beneficios de su labor, su experiencia y su sabiduría. Con este premio, concretamente, se busca premiar a chefs con iniciativas transformadoras. Como explica el Basque Culinary Center en la presentación de la iniciativa, “Una generación de chefs internacionales comprendió que podía multiplicar la dimensión de su profesión integrando nuevas aptitudes, creatividad, innovación y preocupaciones sociales sobre un terreno abonado por el intercambio; y, muy especialmente, que podía contribuir con la sociedad. El Basque Culinary World Prize se crea para celebrar esta evolución”. El premio, por lo tanto, se le entregará anualmente a un cocinero o cocinera que demuestre cómo la gastronomía puede traducirse en una fuerza transformadora. Servirá para subrayar el trabajo de quienes deci- den aprovechar la gastronomía para incidir en la sociedad más allá de la cocina.

Dicho y hecho, hace dos semanas, el Museo San Telmo de Donostia fue el escenario del acto de entrega de este galardón, que recayó este año en la chef venezolana María Fernanda di Giacobbe, como reconocimiento a la labor que a lo largo de años ha realizado en el mundo del cacao criollo de su país. Di Giacobbe ha articulado a lo largo de estos años una red de educación, emprendimiento y desarrollo en comunidades productoras. La cocinera se ha empeñado, sobre todo, en brindarles oportunidades a mujeres vulnerables económicamente, unas 700 mujeres en que el 94% de los estudiantes son mujeres. Unas 18 comunidades cacaoteras y 60 productores se han incorporado a su proyecto Cacao de Ori- gen, con el que mejoran procesos de producción, fermentación y comercialización de sus cacaos con miras a exportarlos a maestros chocolateros de todo el mundo. La idea de los impulsores de este premio, al que hay quien ha empezado a nombrar como “el Nobel de la gastronomía”, es que el Basque Culinary World Prize sea otorgado anualmente, y que no se tra- te de algo simbólico. De hecho, el galardón tiene una dotación nada despreciable, en concreto 100.000 euros que el ganador deberá invertir en su proyecto o en otros proyectos que en su opinión utilicen la gastronomía como herramienta de cambio social y de generación de riqueza. El BCC ha contado con varias instituciones, y muy especialmente con la potente casa Mercedes-Benz, para lograr que el montante del premio sea una cantidad que no deje indiferente a nadie. El premio también ha sido promocionado por el Gobierno Vasco en el mar- co de la Estrategia Euskadi-Basque Country, con la que el Gobierno regional pretende que nuestra comunidad se relacione internacionalmente con los conceptos de calidad, compromiso y excelencia que refleja el galardón, una inteligente manera de dotar de prestigio culinario y social a la marca Euskadi.

A la entrega del premio acudió la flor y la nata de la gastronomía guipuzcoana y el mundo político y académico de la provincia. Máxime teniendo en cuenta que el evento fue aprovechado para realizar un sentido homenaje a los miembros fundadores de la Nueva Cocina Vasca, movimiento que en 2016 ha cumplido nada menos que 40 años de vida. Los chefs que pusieron en marcha aquel movimiento que revolucionó nuestra gastronomía subieron al escenario y recibieron un obsequio de manos de Joxe Mari Aizega, director del Basque Culinary Center y Bittor Oroz, viceconsejero de Agricultura, Pesca y Política Alimentaria del Gobierno Vasco. El momento álgido del acto, sin embar- go fue, como es lógico, la entrega del galardón a María Fernanda di Giacobbe. La chef se mostró emocionada y agradecida y se comprometió a seguir creando riqueza y mejoras sociales desde su papel de cocinera y empresaria.

No cabe duda de que el mundo de la cocina ha cambiado mucho en los últimos años, en gran parte a peor debido a factores como la mediatización del sector, que ha generado, principalmente en la TV, programas basura (y cocineros basura), o la glo- balización alimentaria, que amenaza con afectar a las idiosincrasias gastronómicas de los pueblos y regiones.

Por eso son gratamente bienvenidas iniciativas como este premio que demuestran que, si se quiere, la gastronomía puede ser, al igual que la poesía, “un arma cargada de futuro”.

Colaboradores
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