Hemeroteca

Recopilación de artículos gastronómicos, propios y de prensa.

La polémica del txakoli y la regulación

Xabier de la Maza
20.12.2011

                                                               Publicado por Juan Manuel Garmendia

O de cómo estamos ante un problema de regulación clásica que es la punta del iceberg de un problema sistémico. Y eso que estamos hablando de un vino que hace 20 años todo el mundo denostaba.

Javier de la Maza

Llevamos unos meses de gastroshow a raíz de la presentación del vino Chacolí por parte de la bodega Término de Miranda en Miranda de Ebro (Burgos). Desde laConsejería de Agricultura del Gobierno Vasco y las tres Denominaciones de Origen del País Vasco (Arabako TxakolinaBizkaiko TxakolinaGetariako Txakolina) se afirma que el txakoli, o chacolí, es una marca (fundamental este matiz) aplicable exclusivamentes a los productores elaboradores adscritos a una de las tres DOs. La pregunta fundamental que no se ha respondido, o que por lo menos yo no he visto respondida en ninguna parte, es la siguiente ¿cuando hablamos de txakoli/chacolí estamos ante un producto genérico o una marca? Ésa es la pregunta que no se ha formulado y que debería haber sido la primera en hacerse para establecer un orden lógico de argumentos, reflexionar convenientemente y tomar de decisiones. Empero, en un país donde el debate huelga y la información escasea intentaré dar algo luz a un problema puntual y real que esconde un marasmo de cosas mal hechas a lo largo de un periodo de tiempo nada desdeñable.

Al grano

A la pregunta de si cuando hablamos de txakoli/chacolí estamos ante un producto genérico o una marca la respuesta es 1) estamos ante un genérico y 2) estamos ante una marca. Estamos ante un genérico porque el txakoli/chacolí, la grafía es indiferente, se ha producido desde hace siglos en diferentes regiones. Sin embargo, y aquí reside el origen del conflicto potencial,la creación de figuras como las Denominaciones de Origen o las Indicaciones Geográficas Protegidas han creado marcas de esas DOs o IGPs y al crear marcas se crean registros de empresas que pueden usar la marca si cumplen los reglamentos establecidos por los Consejos Reguladores.

¿Cuál es el problema a día de hoy? Señoras, señoras, estamos ante un conflicto generado por la regulación de Estado, ni más ni menos. ¿Qué ha generado la regulación? Que algo que era genérico (el txakoli o chacolí) y que se produce en Cantabria, Burgos, La Rioja, y el País Vasco desde el siglo XII ha pasado a tener un estatus de marca a través de las DOs que está protegida por ley, que en el caso de las DOs el ámbito de reconocimiento deriva de la UE. Ahí termina una primera etapa: pasar de un concepto genérico a una marca. Nos gustará o no pero eso es lo que generan nuestros reguladores a través de la legislación, que en el caso del sector agroalimentario es densa, intensiva y expansiva.

Ahora bien, la segunda parte de todo este follón es la que tiene en cuenta el apoyo de las instituciones públicas deCastilla y León a los productores de chacolí y la presentación en sociedad en Madrid Fusión. ¿Pueden las instituciones públicas apoyar productos que entran en competencia con marcas ya establecidas? No deberían, pero lo hacen, porque la naturaleza de las instituciones públicas es actuar con discrecionalidad. Eso sí, atendiendo a la hiperregulación del sector yo suelo calificar el apoyo de la Junta de Castilla y León al caso del chacolí de mamarrachada (por no llamarlo ilegalidad), ya que la obligación de las entidades públicas consiste ¡en atenerse a las leyes que ellas mismas crean! Es decir, que si en Burgos quieren una DO Chacolí de Burgos su deber consiste en hacer la petición al ministerio de Industria y a la UE. Es así de sencillo y además es la mejor manera de gastar los dineros públicos.

Cierro

Estoy muy de acuerdo con Iñigo Galatas en “que si las bodegas burgalesas y santanderinas hubieran pagado sus tasas religiosamente a la DO del txakolí, les hubieran aceptado tranquilamente y aquí paz y después gloria, se clasifica lo que se paga y se acabó.” De hecho, hay muchas DO como la de Idiazabal Cava que son supra-autonómicas y no pasa nada. Pero, amigos, llega la crisis y como también apunta Galatas algo había que hacer con el mosto sobrante que más que problamente se estaba suministrando a bodegas vascas.

Sirva este batalla del txakoli como ejemplo de las distorsiones que causa una regulación excesiva y pétrea, que acaba obviando la calidad de los productos y genera realidades paralelas que nada tienen que ver con la excelencia. Es uno de los problemas de un sistema anémico y con necesidades acuciantes que necesita acometer reestructuraciones radicales y profundas. Otro ejemplo de reciente factura y que no podéis dejar de leer  es el magnífico escrito que ha publicado Jorge Guitián donde evidencia la escasa presencia de los vinos españoles en el mundo.

 

 

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