Hemeroteca

Recopilación de artículos gastronómicos, propios y de prensa.

Homenaje a José Ramón Elizondo

Juan José Lapitz
06.11.2016
Homenaje a José Ramón Elizondo

Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "saber y Sabor" de "El Diario Vasco" de 5 de noviembre de 2016

                                                              Publicado por Juan Manuel Garmendia

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La Asociación de Hostelería de Hondarrbia ha tenido la gran iniciativa de instituir un nuevo galardón de su treceava edición del Campeonato de Pintxos de Euskalherria, consistente en premiar a quienes han estado a la cabeza en la elaboración de la cocina en miniatura, su divulgación o patrocinio. José Ramón Elizondo, el gran creador, ha sido el primer elegido y fue homenajeado el miércoles de la semana pasada. Nacido en Oñati en 1942, José Ramón se ha criado entre fogones. A los catorce años, como era el mayor de los tres hermanos, le tocó, los sábados y festivos, echar una mano en el Jay-Alay, bar que regentaban sus padres. Luego vinieron el Aloña y el Aloña-berri, en el que pasada la edad reglamentaria se jubiló a los sesenta y ocho. Toda una vida dedicada a recrear los paladares con sus sabrosas creaciones, fiel a la barra de su bar. Alumno de Luis Irizar en la escuela Euromar, bebió de las corrientes innovadoras sin despegarse de la cocina del producto, tradicional y sencilla. Así, me comenta que su pintxo estrella ha sido las lecheritas de cordero despellejadas, foleteadas, marinadas en aceite, ajo y perejil, sazonadas, rebozadas y fritas en aceite de oliva. Ganador de innumerables concursos, recuerda la repercusión que para él tuvo ganar dos veces el pionero certamen bienal, que organizaba la Cofradía Vasca de Gastronomía, en 1989 y 1991 con una tartaleta de mollejas y setas y brandada de bacalao, respectivamente. Cree que hemos llegado al cenit en este tipo de cocina y aconseja a las nuevas generaciones que se basen en el producto  y eviten complicaciones  y costosos montajes, que requieren  mucho tiempo y personal. Gran parte de su carrera triunfal  se debe a su mujer . Conchita Bereciartua, que subió con él al estrado del Kursaal. Constante, centrada, detallista y perfeccionista, en palabras de su marido, fue ella la que daba el toque final a las artísticas preparaciones antes de ser presentadas al público. Vaya para ella también este homenaje.

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