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Recopilación de artículos gastronómicos, propios y de prensa.

Entre muchas luces y algunas sombras

Mikel Corcuera
05.11.2016
Entre muchas luces y algunas sombrasMartín Merino (al micrófono) y Gorka Souto campeones con el pintxo Barbalada (Bar Sardara) junto a representantes institucionales en la entrega de premios del concurso. Foto: Anxo Badía

Artículo de Mikel Corcuera (Premio Nacional de Gastronomía 1999) publicado en la sección "Gastroleku" de Noticias de Gipuzkoa el día 4.11.2016

                                                             Publicado por Juan Manuel Garmendia

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EL CAMPEONATO DE PINTXOS DE EUSKAL HERRIA CELEBRADO RECIENTEMENTE EN DONOSTIA CORONÓ A LOS BARES SARDARA Y GRAN SOL DE HONDARRIBIA

El Campeonato de Pintxos de Euskal Herria, la cita por excelencia de la cocina en miniatura de este país, se celebró por undécima vez entre el 24 y el 26 de octubre en el Palacio Kursaal de Donostia, cambiando así de plaza tras haberse celebrado en Hondarribia en nueve de sus diez anteriores ediciones.

De hecho, fue toda una sorpresa el cambio de ubicación del campeonato, y queda la incógnita de si este cambio va a ser definitivo, si va a volver a Hondarribia o si el evento conocerá otras ubicaciones, ya que la organización no ha dado ninguna pista al respecto. Algunas personas muy unidas al concurso no pudieron evitar hacer público su disgusto, como Bixente Muñoz, que publicó en su día un sentido comentario en su muro de Facebook nada más hacerse público ese cambio. En cualquier caso, Bixente, al igual que todos los grandes chefs de cocina en miniatura que lo hacían hasta la fecha, ha seguido participando en el campeonato y, en el caso del importante cocinero hondarribiarra, con un excelente resultado traducido en un segundo puesto en el palmarés y como mejor pintxo del jurado popular. lo que no está nada mal. Y es que Hondarribia, a pesar del cambio de ubicación, ha seguido mandando en este concurso, acaparando los dos primeros puestos del podio final. Los vencedores del mismo fueron Gorka Souto y Martín Merino, del bar Sardara, con su pintxo Barbalada, compuesto de bacalao en tres texturas (una piel crujiente, un bacalao a baja temperatura en lascas y una brandada), acompañado de tres salsas: mahonesa ahumada, ali-oli de ajo negro y mermelada de pimiento rojo, lima y chile. Se da la circunstancia (nada casual) de que con este mismo pintxo, los autores han ganado, también en 2016, el primer premio del II Concurso de Pintxos de Bacalao de Gipuzkoa.

El segundo premio, como ya hemos comentado, también se fue para Hondarribia en las manos de Bixen- te Muñoz y su esposa, Erika Medina, del bar Gran Sol. El "culpable" fue el pintxo Lingote de pato a la naranja, un bocado arriesgado que Bixente había trabajado profundamente, cambiando una y otra vez su composición y presentación, hasta hallar la forma y fórmula perfecta, la que encandiló al jurado. El tercer puesto viajó a tierras vizcainas, gracias al buen hacer de Iñigo y Koldo Kortabitarte, del recientemente renovado (con mucho gusto, añadimos) bar Kobika de Durango, autores del suculento pintxo Rulo de Lumagorri con hongos.

Hay que destacar que, a pesar de que los ganadores son tres, el jurado quiso distinguir también los méritos de Mikel Fiestras, cocinero y propietario del bar La Regadera de la céntrica calle Dato de Gasteiz, hasta hace poco conocido como La Huerta. Fiestras, que concursaba acompañado de su gran amigo Rubén González, del afamado hotel-restaurante La Casa del Patrón de Murgia, presentó curiosamente un pintxo marino, Txi-Txa-Rro, que a pesar de no alcanzar el podio, se hizo merecedor de la Mención Especial del Jurado presidido por Raül Ballam, chef del emergente restaurante Moments de Barcelona e hijo de Carme Ruscalleda. Aunque el nombre de su ilustre madre no salió a colación en ningún momento.

El Campeonato de Pintxos no solo concluyó con tres ganadores. Hay que destacar que en esta edición la organización tuvo el buen tino de mirar al pasado y conceder, por primera vez en la historia del concurso, el Premio de Honor ofrecido por la Asociación de Hostelería de Hondarribia, galardón que, según explicaron los organizadores, "quiere reconocer y homenajear la labor de personas, cocineros, periodistas o empresas que hayan destacado en el mundo de la cocina en miniatura, haciendo de ella el eje principal de su actividad, dignificando la gastronomía y cocina de bar". El premio fue recibido por José Ramón Elizondo, del ya desaparecido bar Aloña Berri de Gros, y por su esposa Conchita Bereciartua (de los que en breve haremos un exclusivo artículo como nuestro particular y sentido homenaje).

Y como el Campeonato de Pintxos de Euskal Herria trata, como en la entrega de los Óscars, de que la mayor cantidad posible de profesionales consiga, al menos, un premio "de consolación". Fórmula que sirve también para que los diferentes patrocinadores del concurso vayan pasando por el escenario y tengan su momento de gloria. De hecho, en un momento dado, la preocupación principal de la presentadora del campeonato era saber si los políticos presentes en la entrega de los premios finales entraban correctamente en la imagen de las cámaras, expresándolo a micrófono abierto, lo que dio una imagen un tanto lamentable.

En cualquier caso, en esa traca final de premios (ya sobradamente conocidos por informaciones puntuales), quisiéramos destacar por su brillan- tez tanto el Premio al Mejor Pintxo de Bacalao para Héctor Cabello del Café Oquendo donostiarra por su pintxo Flysch: El deslice frente al mar (un prodigio de aromas marinos y derroche de técnica) y el premio a la Innovación para Gorka Irisarri del bar Danontzat de Hondarribia por su original pintxo Sardinatraka (con un montaje visual espectacular, incluido un pequeño y precioso norai de amarre).

También se entregó el Premio al Pintxo más Estético, que recayó, casualmente, en el ganador Sarda- ra, lo que supone que su pintxo Bar- balada será la imagen de portada del libro Pintxos 2017. Y al igual que el año pasado, un bar que no participó en el Campeonato, el Gure Toki de Bilbao, fue elegido Mejor bar de Pintxos de Euskadi por la casa Igartza Food Services, que otorga anualmente este premio a uno de los bares de pintxos de su extensa clientela. Este premio originó una cierta polémica el año pasado al entender varios participantes y más de un cronista que no debía mezclarse con el resto de premios por la confusión que ello acarrea, pero este año se ha seguido otorgando igual.

Hubo incluso quien comentó que el palmarés debería ser más equilibrado en cuanto a territorios, pero a nuestro entender, así deben ser las cosas cuando un jurado actúa guiándose únicamente por la calidad de lo degustado.

Insistimos, finalmente, en relación a lo anterior, que este campeonato sería perfecto si los miembros del numeroso jurado no supieran a qué cocinero o a qué bar pertenece el pintxo que están juzgando... Las sorpresas en el podio final, sin duda, serían de órdago.

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