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Recopilación de artículos gastronómicos, propios y de prensa.

El servicio, asignatura pendiente

Juan José Lapitz
25.09.2016
El servicio, asignatura pendiente

Artículo de Juan José Lapitz publicado en su sección "saber y Sabor" de "El Diario Vasco" de 24 de septiembre de 2016

                                                           Publicado por Juan Manuel Garmendia

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Me referí al excelente servicio que ofreció el restaurante Etxeberri con motivo del homenaje a Busca Isusi, que debería ser ejemplo de otras casas de comidas de nuestro país. Decimos con orgullo que en Euskadi se come muy bien y que es difícil encontrar fallos. De la misma manera debemos reconocer que el servicio es muy mejorable, tanto por falta de preparación del personal, como también de los responsables de los comedores que no asesoran debidamente a sus empleados.

Vayamos con una serie de ejemplos vividos en propia persona estos últimos días, comenzando por dos hoteles de alta categoría, uno de la capital y otro de la provincia, para demostrar que en todas partes cuecen habas.

La Academia Vasca de Gastronomía encargó con antelación, en uno de los hoteles de más categoría de Donostia, un almuerzo para 20 personas a las 14 horas. Los académicos llegamos con puntualidad de reloj suizo. El pan y la mantequilla con pimiento de Ezpeleta se pusieron en las mesas a las 15:10. Semejante espera predispone mal al comensal. El café lo sirvieron a las 18:00.

Las normas del buen servicio aconsejan que un banquete no supere las dos horas y media. Añadamos que los cinco minientrantes que precedieron al plato principal se sirvieron sin cambiar de cubiertos, aún cuando entre ellos se sirvieron sabores tan distintos como hongos y calamares.

En un hotel que promociona sus mariscadas espera que para comer los crustáceos pongan sobre la mesa los utensilios necesarios para extraer la carne del caparazón, tenazas para romperlo y ese tenedor delgado de dos púas que nos permite llegar a las partes más recónditas del animal.

Como no lo había, lo solicité. La simpática camarera no sabía qué le estaba pidiendo. Si había un sobrecito con esas toaliitas aromáticas que debían servir para la higiene personal cuando a uno le da un apretón en pleno campo, y no para sustituir a la taza con agua templada y limón.

Un chiringuito de la playa de Orio no tiene servicio de mesa en la terraza. Lo que desees consumir te lo servirán, si vas a buscarlo, en una caja de cartón, sin más utensilio para llevarse a la boca que un palillo.

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