Hemeroteca

Recopilación de artículos gastronómicos, propios y de prensa.

América nos enriqueció

Juan Manuel Garmendia
28.10.2022
América nos enriqueció

El 3 de agosto de 1492 partió Colón en busca de las Indias, pero por el camino equivocado llegó a América el 12 de octubre del mismo año. Cada año se celebra por todo el mundo el descubrimiento del nuevo continente.

Su objetivo era la adquisición y comercialización de especies. Aunque llegaron al continente equivocado, de allí trajeron muchas riquezas, entre ellas oro, plata y otras muchas riquezas ofrecidas por la naturaleza (maíz, cacao, patata, pimiento, tomate, alubia, calabaza, girasol, etc.). Los hemos hecho nuestros (después de quinientos años tienen nuestro pasaporte).

Sin embargo, no tuvieron un camino fácil a la hora de obtener el beneplácito de los nativos. Los europeos de entonces aceptaron con gran recelo la patata, la alubia y el tomate que en el futuro se convertirían en alimentos básicos.

Con el fin de ganarse la confianza del pueblo, adaptaron el nombre a las alubias traídas de América, y se hicieron conocidas con el nombre de “babarrun” (habas lejanas) e “indibaba” (habas indias), para que los habitantes pudieran ver que eran de la familia de un alimento que comían desde siempre. Las alubias se convirtieron en el plato diario de nuestros caseríos, excepto los domingos, día en el que predominaban los garbanzos.

El maíz tuvo un camino más fácil. Era pasto del ganado y también alimento humano, porque la harina era fácil de hacer y con ella, pan y talos. Además, en el mundo agrícola la alubia y el maíz forman una pareja extraordinaria. El tronco de maíz palo automático y barato para la alubia. Ambas plantas también son complementarias en el uso de los minerales del terreno.

En principio, aunque parezca mentira, la patata era alimento de vacas y también la planta de los jardineros, porque tenía unas flores muy bonitas. Muy poca gente sabía que se podían comer los tubérculos de esa planta. Otra característica dificultaba su consumo: no se podían comer crudas.

En 1775 pocos comían patatas en Europa. Las patatas las conoció el agrónomo y  farmacéutico Antoine Agustín de Parmentier la temporada que pasó en la cárcel prusiana . De regreso a Francia se las enseñó a Luis XVI. El rey vio la solución para evitar las hambrunas del pueblo y tomó un par de medidas. Una, ofreció patatas en las comidas de la corte. Y también hizo unas insignias con la flor de la planta de patata y se las puso. El señor Parmentier, por otra parte, plantó patatas en unos terrenos próximos al centro de París y, para crear  interés  entre el público, puso guardias de la Corte para vigilarlas, eso sí, sólo de día. Por la noche los ciudadanos tenían todas las facilidades para robar patatas. Las cosas que sólo se cuidan y reservan para los ricos son  siempre muy buenas

Hoy en día en el País Vasco comemos  amenudo y abundantes ensaladas de tomate. Nos sentimos muy orgullosos de nuestros tomates. Como se dice en una publicación del Gobierno Vasco, en Gipuzkoa tenemos 13 tipos de tomates autóctonos. Pero hasta hace unas décadas, el tomate solo se comía en salsa. Los tomates crudos los comían únicamente por no vascos. Nuestros padres aprendieron a comer tomates crudos muy tarde, cuando tenían unos cuarenta años.

Sigamos comiendo y disfrutando de los tesoros traídos de América. Celebremos, pues, el 12 de octubre recordando  los alimentos que desde allí nos han llegado.

Colaboradores
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